Para el agente Goldstein (CUENTO EPISTOLAR).

Hola.

Agente Goldstein, estoy seguro de que le resultará sorpresivo ver que le mandé un mensaje por una vía privada. Como bien sabe, me gusta hablar las cosas cara a cara y no soy nada fanático de los mensajes de texto y los mails. Soy un tipo de la vieja escuela y creo que usted me conoce lo suficiente como para saber que afirmo eso de la manera menos pedante posible, pues considero mi incapacidad de adaptarme emocional e intelectualmente a los tiempos modernos una de las más grandes fallas que tengo como agente de policía y ciudadano. Sin embargo, creo que a estas alturas debo permitirme una pequeña desviación de mis costumbres para ofrecerle una explicación.

Como una de las personas en las que más confío en la fuerza policial Uruguaya (¡una de las pocas, debo aclarar!), creo que nadie más que usted merece una verdadera explicación sobre mi continua ausencia estas últimas tres semanas. Le he visto crecer de un novato a un auténtico agente que a pesar de todo, no ha perdido el corazón y la capacidad de ser conmovido por sus alrededores.

...Algo que yo siempre envidié.

Y se que usted dirá: “Detective Santos, eso es considerado una debilidad”, pero yo diría que me importa un carajo lo que piense el resto de la gente, mis treinta años de trabajo en las fuerzas policiales de Uruguay hacen esa afirmación bastante justificada. Solo espero que usted tenga una mejor experiencia y enriquezca las de sus compañeros.

Al grano.

Usted y yo Goldstein, sabemos muy bien que no todo lo que ocurre en este mundo es visible frente al ojo humano. Ambos hemos sido partícipes de casos donde todo lo que consideramos realidad fue retado y puesto a prueba. Aún recuerdo su primer caso, el de Alexandra Analía Méndez y como se dividió en dos seres distintos y luego de eso, los niños de ojos amarillos en el Castillo Pittamiglio, el agujero en Piriapolis con la escalera aparentemente infinita, la estatua del canillita caminando por el techo de la ACJ o incluso aquel extraño espejo en el palacio legislativo que en vez de mostrar el reflejo, mostraba un largo pasillo cuadrado cubierto de mármol donde aparecía ropa ensangrentada. Ninguna de esas cosas fueron alucinaciones colectivas o trucos de magia, ambos sabemos que en Montevideo pasan cosas raras, cosas que ni siquiera Nestor Ganduglia pudo llegar a imaginar. La policía está cada vez más confundida, pues si bien siempre han habido reportes de cosas extrañas sucediendo, como en cualquier lugar del mundo, en los últimos años, han aumentado dramáticamente.

Hace tres semanas, yo hubiera aceptado mi ignorancia respecto al porqué de las cosas que ocurren, pero lo cierto, es que luego de una gran cantidad de extraños eventos, por fin encontré una guía, una luz en el camino. Algo que finalmente logró conmover este viejo corazón sesentón. Estoy ansioso, me tiemblan las manos y creo que lagrimeado por primera vez en años. Una parte de mi humanidad regresó a mi cuerpo luego de estar sepultada en algún lugar umbrío de las calles de la ciudad vieja.

Ahora entiendo porque me sentía tan vivo investigando estos casos con elementos sobrenaturales. Goldstein, creo que hasta hace tres semanas, no sabía que quería ser de grande. Estoy tan emocionado, nunca tuve tanta energía desde que me regalaron mi primera moto desde adolescente. Era una motoneta barata y usada, pero creame que le saque su jugo, creo que aún la tengo.

Estaba volviendo de nuestro último caso, el del robo en un autoservice de Cordón. Estaba sintiendo asco de mi mismo mientras volvía en auto, pues una parte de mi protestaba de que era aburrido, que nadie había muerto, que no involucraba elementos sobrenaturales, que era un caso muy menor. Mi parte moral me decía que debía alegrarme de que nadie hubiese salido herido o que mi percepción de la realidad no fuera retada, pero el motor de mi vida estaba en busca del aceite que lo hiciera funcionar. Es algo que pienso cada vez que nos toca un caso menor y siento que me mata un poco por dentro. Lo irónico es que incluso aunque fuera una decapitación o un destripamiento, creo que tampoco me hubiese conmovido, simplemente perdí la capacidad hace años.

Disculpeme si me pongo narrativo, es que aún no dejo de estar sumamente impresionado.

La cosa es que entro al terreno de mi casa y veo que la luz del living está prendida. Vivo solo y siempre apago todo al salir así que mantuve cerca mi pistola. La puerta seguía cerrada con llave por lo que decidí considerar la posibilidad de que simplemente olvidé apagar la luz por primera vez en años. Cuando abrí la puerta encontré a una mujer de unos veinte años (al menos en apariencia) sentada en mi sofá más grande. Estaba tomando té elegantemente usando una de las tazas de mi abuela. Tenía un largo cabello blanco tirando a celeste y sus pupilas eran color naranja. Llevaba un vestido simple acorde al invierno y me miraba seriamente.

Nunca había visto a alguien así en mi vida, su forma era humana, pero había algo en ella que sencillamente no lo era. Por alguna razón el arma en mi mano había desaparecido y cayó sobre la mesa del te. No me podía mover y no sabía si era por que ella estaba aplicando algo en mi o simplemente estaba paralizado por su enorme presencia. Imaginate, estaba deseando algo fuera de lo común y aparece esta (francamente muy bella) mujer que parece que viene de otra dimensión y se sienta a tomar té en mi living.

Desde ese momento supe que era una señal.

Me dijo su nombre, Claudia Dim Nost, no me pidió que me presentara por que ella conocía el mío, se lo pregunté y lo dijo exactamente, Sergio Armando Santos Gomensoro Ferreira Gonzales , sin tropezarse en ningún nombre o apellido. También sabía mi edad, que estaba divorciado, que tenía una hija, mis horarios de trabajo y me enumeró vario de los casos en los que trabajé a lo largo de mi carrera. Todos los que seleccionó involucraban algo sobrenatural. De acuerdo a ella, yo y por extensión toda la gente cercana a mi, incluido usted, tenemos una atracción a estos elementos raros y sobrenaturales.

Para ponerlo en términos más exactos, estamos arraigados en cierta medida al concepto de “misterio” y estamos predispuestos a un nivel cognitivo a concluir un encuentro con estos elementos si no hacemos un esfuerzo consciente para evitarlo.
Se que suena como esa cosa que dice la gente esotérica, lo de la “ley de atracción” o algún invento de Paulo Coelho, pero en realidad va más allá de eso, esto es algo que yace en el funcionamiento de nuestra misma realidad. Las ideas tienen poder, son atraídas por nuestros deseos más profundos y hacen temblar los cimientos del universo mismo. No funciona con elementos muy específicos si no con cosas más vagas y profundamente abstractas, es decir, por mucho que puedas desear el amor de una chica en particular o una bolsa llena de dinero, no va a aparecer, al menos si eres un humano común, alguien como tu y yo.

No es una ley absoluta, como dije, podés interferir en el proceso si sos consciente, pero si estás arraigado a un concepto, la realidad comienza adaptarse. Es como un magnetismo y se llama “conceptualización”, la fusión parcial o completa de una idea con un ser, resonando en el tejido de la realidad.

En un principio no lo creí, pero luego pensé en mi hija Ariadna, supongo que te acordás de ella, la que anda buscando trabajo y una vez me trajo el almuerzo a la agencia. Ella me contó sobre cómo había encontrado algo sobre unos edificios pequeños donde en el pasado vivían seres similares a motas de luz y fueron quemados por un lunático descontrolado. Luego pensé en tí y como me habías hablado de la sombra en tu ventana que golpea con el dedo el vidrio y las postales de otros países que pareces recibir “por error”.  Mi ex mujer también me ha contado de sonidos extraños apareciendo en casa desde que Ariadna regresó de Canelones, que fue justamente donde se topó con aquellos edificios pequeños.

Es como un virus, todos nos salpicamos de esa idea tan poderosa, del “misterio”, se me pegó a mi y lo esparcí, para bien o para mal.

No, no es un virus, el mejor término es “Radiación cognitiva”, así es como le llamó Claudia. Ondas potentes emitidas por ciertas entidades, sean objetos, humanos, animales e incluso edificios o vehículos. La sola presencia de un emisor de este tipo de radiación distorsiona violentamente el tejido de la realidad, ponen a trabajar los conceptos que más tenemos cerca y pasan cosas como las que vimos. El efecto más claro es como dan vida a ciertos rumores, si una mentira se esparce lo suficiente y esta es aceptada como real por una gran mayoría, todo se reconfigura para que eso suceda.

Al parecer, hay humanos que pueden manipular esta potente radiación, pueden conectarse con una suerte de...reino donde todos los pensamientos de cada ser racional flotan y traer estos al mundo real, es una locura. Es fácil identificarlos, pues cada vez que usan esta extraña habilidad, sus ojos se vuelven de un tono amarillo, que mientras más intenso y “cálido” es, más poderosa es esa persona. Alexandra Analía Méndez era una de esas personas, los niños de ojos amarillos del Pittamiglio y Claudia, quien me informó todo esto, también lo son, aunque ella tiene una manera de controlar su radiación a diferencia de la mayoría, asumo que es por que tiene más experiencia.

El problema, Goldstein, es que, la mayoría de las veces, este poder suele aparecer en niños que no saben controlar su peligrosísimo potencial, que es sumamente letal si se usa mal y puede consumir completamente sus cuerpos y cerebros, emitiendo cantidades peligrosas de radiación cognitiva en un rango omnidireccional, lo cual se pega a todo y se esparce. Para empeorar más el panorama, es esta imperceptible radiación la que suele ser el factor final para que estos niños despierten sus extraños poderes.

…¿Caminamos entre potenciales semidioses?

Si bien siempre han pasado este tipo de cosas desde incluso la época Artiguista, esto se ha esparcido violentamente debido al hecho de que un objeto altamente irradiado ingresó al Uruguay hace cinco años mediante una entrega de avión, pasando desapercibido, pues nadie iba a alarmarse por la presencia de una simple hoja de papel enrollada. La radiación cognitiva de esa hoja fue capaz de cubrir medio país en menos de una tarde, sin contar las zonas por las que pasó por encima el avión.

Así es, no está leyendo mal, el objeto irradiado es una hoja, más específicamente una página de un diario, una de varias que existen y están siendo saqueadas del lugar más irradiado en este universo, el vecindario de Cedric Lane en Oregon. Claudia no sabe específicamente qué fue lo que sucedió allí, solo que el diario le pertenecía a una niña de diez años desaparecida llamada Mary Huntington, cuya casa desapareció de su lugar por cinco años y luego volvió a aparecer en una noche de la nada, esparciendo olas y olas de radiación cognitiva en toda la ciudad donde Cedric Lane se ubicaba.

Mientras hablamos, la radiación ya cubrió tres cuartos del país y no parece detenerse, es un torrente descontrolado. Su epicentro es exactamente la habitación de Mary Huntington y como bien podrá haber deducido, el diario es de aquella niña, que desapareció de la faz de la tierra sin dejar rastro. Han intentado demoler la casa, pero esta, al otro día, siempre vuelve a rearmarse, como si se rebobinara, es una locura. Nadie nunca vio el proceso, pero siempre vuelve a aparecer. Lo único que no se regenera, son las páginas del diario que faltan.

Alguna gente se ha intentado mudar allí por lo exótico, pero no vuelven a aparecer, es una casa embrujada, en cierta forma

Cedric Lane y Oregon, axiomáticamente, está tan irradiados, que las cosas inusuales que ocurren dejan a las que pasan en Uruguay en completa vergüenza, y  mucha gente ya se ha mudado a otros estados, aterrados. Pero yo me dirijo junto con Claudia allí, a la fuente de todos los eventos extraños, necesitamos cuidar de esa casa, no vamos a ser los únicos, ella está juntando gente para...algo y me dejará allí. Lo que yo quiero no es tanto proteger esa casa, si no investigar, imagine la cantidad de sucesos increíbles que suceden en ese vecindario, creo que nunca me sentiré tan vivo...

Le estoy escribiendo desde el avión a Estados Unidos ahora mismo. Goldstein, espero que pueda ser mi sucesor en algún momento, pero por ahora, le dejaré la misión de investigar donde se encuentra esa página. Yo ya no puedo quedarme aquí, pues cuando el propósito de tu vida aparece sentado en tu sillón tomando té, no puedes echarlo a la calle.

Mis mejores deseos.

Sergio Santos.

PD: No soy bueno escribiendo en un teclado.






Comentarios

  1. Amé el relato! Una sola cosa... piriapolis no está en Montevideo cheee xD
    Fuera de joda me re enganchó hasta medio que me dejaste intrigada con lo de la casa y la hoja de diario o.o
    Besotes!

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    Respuestas
    1. ¡Gracias, Ana! Sí, medio que arranqué con la idea en Montevideo y luego me extendí inevitablemente sin darme cuenta lmao, por eso lo de Piriapolis.

      Respecto a lo de la casa, es algo descrito en este cuento, se habla del diario y de Mary Huntington.

      https://shinzathrone.blogspot.com.uy/2017/08/nuestra-vida-feliz-cuento.html

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